
El anuncio de la presidenta Dina Boluarte sobre la programación de las elecciones presidenciales para el 12 de abril de 2026 tiene un impacto significativo en la política peruana y en la percepción de la población. A continuación, te explico los principales efectos y cómo se podría percibir este anuncio por la ciudadanía:
Impacto en la política peruana:
- Reconfiguración del escenario político:
- La programación de las elecciones presidenciales marca un punto de inflexión en el contexto político peruano, especialmente considerando el clima de inestabilidad política que ha prevalecido desde la destitución de Pedro Castillo y la ascensión de Dina Boluarte al cargo. Este anuncio establece un plazo claro para el fin de su mandato, lo cual puede influir en la dinámica de la política nacional, ya que los partidos políticos y los movimientos sociales comenzarán a prepararse para las elecciones con más tiempo de antelación.
- Consolidación de la transición democrática:
- El anuncio de las elecciones puede ser interpretado como un gesto de compromiso con la democracia, especialmente si se considera que la transición desde el gobierno de Castillo estuvo marcada por protestas sociales y cuestionamientos a la legitimidad del gobierno de Boluarte. La convocatoria a elecciones garantiza que habrá un proceso democrático de renovación del poder, lo cual podría ayudar a estabilizar la situación política, siempre que se garantice un ambiente de transparencia y justicia.
- Impacto en la legitimidad del gobierno de Boluarte:
- Aunque la programación de elecciones podría ser vista como un paso hacia la normalización política, algunos sectores podrían interpretarlo como una forma de asegurar su salida en 2026, dado que la presidenta aún enfrenta una baja popularidad y cuestionamientos por su rol en la destitución de Castillo. La medida podría ser vista como un intento de ganarse la legitimidad ante la comunidad internacional y los sectores que exigen la convocatoria a nuevas elecciones.
- Reconfiguración de las alianzas políticas:
- A medida que se acerca la fecha de las elecciones, los partidos políticos y figuras clave comenzarán a hacer alianzas estratégicas y a definir sus candidatos presidenciales. Esto podría dar lugar a una nueva configuración del espectro político, lo que afectaría tanto a las campañas electorales como a las decisiones políticas del gobierno de Boluarte en los próximos meses.

Percepción de la población:
- Desconfianza y expectativas altas:
- La población peruana ha mostrado en el pasado una creciente desconfianza en las instituciones políticas debido a la inestabilidad que ha caracterizado el último período presidencial. El anuncio de las elecciones podría generar tanto expectativas de cambio como escepticismo sobre si el proceso electoral será realmente transparente y libre de influencias. Muchos ciudadanos esperarán que este proceso electoral sea limpio y participativo, mientras que otros temen que las tensiones políticas puedan seguir interfiriendo en el buen desarrollo de las elecciones.
- Reacciones de los sectores de oposición:
- Los sectores opositores al gobierno de Boluarte, especialmente aquellos que apoyaron la destitución de Castillo, verán la convocatoria como una oportunidad para cambiar el rumbo político del país. Sin embargo, podrían también percibirlo como un intento de la presidenta de ganar tiempo para mantenerse en el poder hasta el último momento posible, lo que podría aumentar las protestas y las demandas de renuncia en los próximos meses.
- Preocupación por la seguridad y transparencia del proceso:
- La población podría tener preocupaciones sobre la seguridad y la transparencia del proceso electoral, dados los antecedentes de protestas y tensiones políticas. La posibilidad de que el proceso sea obstaculizado por actos de violencia o falta de garantías puede ser una preocupación válida para muchos ciudadanos, especialmente en las regiones donde la polarización política es más marcada.
- Desconfianza hacia las instituciones electorales:
- Aunque la convocatoria a elecciones es un paso positivo en términos de democracia, hay una creciente desconfianza hacia las instituciones electorales en el Perú debido a escándalos anteriores de corrupción y manipulación. La ciudadanía probablemente exigirá garantías de que las elecciones serán libres, justas y sin interferencias, lo cual podría generar una presión adicional sobre el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y otras entidades responsables de la organización electoral.
- Posibles movilizaciones y protestas:
- Los sectores sociales más radicalizados, especialmente aquellos que apoyaron a Castillo y se oponen a la gestión de Boluarte, podrían interpretar la convocatoria a elecciones como un intento de mantener el statu quo y podrían intensificar sus movilizaciones en las calles exigiendo reformas políticas más profundas antes de las elecciones.

Conclusión:
El anuncio de la programación de las elecciones presidenciales para el 12 de abril de 2026 tiene el potencial de generar tanto reacciones positivas como negativas. Por un lado, puede ser percibido como un paso hacia la normalización democrática y la estabilización política, lo cual podría restaurar la confianza en el sistema. Por otro lado, la desconfianza generalizada hacia las instituciones políticas y las expectativas de cambio pueden generar un clima de incertidumbre y movilización social, dependiendo de cómo se lleve a cabo la organización del proceso electoral y las campañas presidenciales.
En general, este anuncio podría ser un primer paso crucial en la búsqueda de un cambio democrático en el país, pero su éxito dependerá de cómo se gestionen las expectativas de la población, la seguridad del proceso y la inclusión de todos los sectores políticos en la contienda electoral.